Gabirol sigue esperando su gloria

F.J. CRISTÓFOL / Málaga
La muchas veces olvidada judería de Málaga tiene uno de sus lugares más tranquilos en la calle Alcazabilla, justo en la parte trasera del Museo Picasso. Los jardines de Ibn Gabirol se alzan como un mínimo espacio vegetal que da salida, desde los callejones traseros de la iglesia de San Agustín y la plazuela de la biblioteca del museo, a la Alcazaba y el Teatro Romano.

Hace menos de una década, antes de que comenzaran las obras del Museo Picasso, una escultura del filósofo y poeta judío nacido en Málaga en 1021 presidía aquellos jardines a los que da nombre. Lo hacía sobre un pedestal, y su mirada se perdía en dirección a la Alcazaba. En la piedra que lo sostenía, al menos se podía leer quién era, dónde nació y a qué se dedicó. Pero aquello eran otros tiempos. Ahora no hay ni una placa con su nombre.

El escultor estadounidense Reed Amstrong (Greenwich, Connecticut, 1937) realizó en 1969 una escultura de Gabirol. Por aquella época se situaba delante de la Casa de la Cultura, aquel edificio que, paradójicamente, pisaba con sus cimientos el Teatro Romano, ahora adalid de la cultura malacitana.

A partir de 2005, Gabirol fue bajado del pedestal para tocar con sus plantas el suelo de los jardines. Desde entonces nada lo identifica, y simplemente es el viejo que sostiene el pergamino. No deja de ser anecdótico que el filósofo y poeta viviera hasta los 37 años, por lo que no llegaría nunca a ser ese anciano pensativo que representa Amstrong en su obra.

El escultor, cuando visitó Málaga en 2005, declaró que «con gran tristeza» observó que la estatua «estaba en el suelo, sin pedestal» y que «había sufrido daños serios en su pátina y superficie y era objeto de atracción para los perros en sus urgencias». Un tiempo después de aquello, junto a la efigie de Gabirol apareció un precioso pedestal de mármol amarillo, sin ninguna inscripción ni grabado. Al menos, parecía que el Área de Cultura se había preocupado de restaurar la figura a su altura, aunque ya no mirase a la Alcazaba sino a la calle Zegrí y la futura plaza de la Nieve.

La obra filosófica y poética de Gabirol ha trascendido a lo largo de la historia. Su más importante ensayo fue Fons Vitae (Fuente de vida) que ha sido un referente para los franciscanos, que fueron los encargados de traducir la obra de Avicebrón, como también era conocido, al latín. Tanta repercusión llegó a tener su obra que el poeta y ensayista alemán del siglo XIX, Heinrich Heine, llegó a afirmar que Ibn Gabirol fue «poeta entre los filósofos y filósofo entre los poetas».

Aunque el Ayuntamiento lleva desde 2005 asegurando que alzará la escultura del filósofo, hasta ahora no se ha visto mucho movimiento. Es por eso que algunos ciudadanos están tratando de dar a conocer a la figura del pensador judío. Una semana antes de feria apareció a los pies de Gabirol un forro de plástico con un folio en el que se podía leer «Ibn Gabirol. Málaga 1021 - Valencia 1058» y un fragmento de la elegía que escribió tras la muerte de su maestro Yequtiel. Con la feria y el bullicio aquella identificación desapareció.

Málaga tiene en Ibn Gabirol un gran exponente cultural por explotar de cara a la candidatura a Capital Cultural Europea en 2016. No estaría de más restablecer la escultura del filósofo y poeta a la concepción original del artista que la creó y así, de paso, alzar su figura no sólo físicamente.

Noticia publicada en El Mundo de Málaga el jueves 27 de agosto.

In media virtus

Recibo los siguientes comentarios a "El camino a seguir":
Pacopi dijo...

Dell`Olmo lo mejor que puede hacer es irse, dimitir. Nos ha tomado el pelo a todos

Vamos por partes, respondo yo. Con mesura y tranquilidad. ¿Lo mejor que puede hacer Dell´Olmo es irse? No. Lo mejor que puede hacer Dell´Olmo es seguir en la senda correcta.No me va nada en esta vida con Ildefonso. De hecho no me va nada en esta vida que no sea con mi familia. No me juego nada. Soy periodista, no crítico taurino. Símplemente me considero aficionado. Tengo 24 años y llevo 10 viendo toros. Pocos, sin duda, y me falta mucho campo. No creo que Ildefonso haya tomado el pelo a nadie. Al contrario, ha sido profesor de 9.950 personas en La Malagueta, se ha llevado broncas inmerecidas y ha cometido errores que tienen explicación. ¿Los gatos de Juan Pedro o un altercado público? El interés general, a veces, está por encima de otras cosas. Yo sólo le pongo un pero evidente al presidente: Las dos orejas a Ponce.

Y a "Del público al aficionado":
malagueto dijo... No diga chorradas y no suponga nada. Los toros que lidió Joselito en Bilbao, los habían reseñado en el mes de Noviembre la junta rectora. Palabras dichas por José Miguel Arroyo JOSELITO, en el hotel Inaduchu de Bilbao en una tertulia de la que le puedo aportar fotos.
En cuanto a la corrida rechazada de Málaga, dijo que se a pidieron tres días antes y que era en la linea de las que antes se habían lidiado en Málaga. Entonces le pregunté si El Ecijano había ido con billete pequeño a comprarla y con una sonrisa picarona dijo: no sé el tamaño de los billetes, pero desde luego, era lo que tenía y en estas fechas no se puede comprar una corrida para plaza de primera. La flor de las camadas estan vendidas desde hace meses.

Pacopi dijo...

Desde luego con aficionados como tu, nunca podremos tener el toro de Madrid. Evidentemente, tu muy demócrata no debes ser, por lo que no me publicaras el comentario. Pero al menos lo leeras

Pacopi dijo...

Esos Toros no fueron lidiados en Bilbao. El propio Pepito Arroyo dijo en Bilbao que esos toros (los de Bilbao) se los compró la empresa en el mes de Diciembre y los de Málaga, rechazados, se los compraron 48 horas antes y vendio lo qeu tenía: Así que nos nos confundamos, No cabe en cabeza humana que una corrida de seis gatos pase en Bilbao
Un saludo


Efectivamente, no soy demócrata Pacopi, soy lo siguiente. Me considero demócrata y liberal, por eso he decidido salir a tomar una cerveza después de salir a trabajar y he moderado los comentarios. La única idea de moderarlos es conocerlos de antemano. Mientras no se me insulte a mi o a alguien sin motivo de por medio, publicaré todos los comentarios.

¿La empresa? Eso es otro punto. Yo no entro a valorar a la empresa, porque eso necesita mucho análisis. ¿Es Puche el culpable? Algunos en sus blogs apuntan que sí. Yo, iluso, lo exculpo. Sin ningún problema podemos debatir esto en persona. Llevo mucho tiempo leyendoos (Pacopi, malagueto, Agustín Hervás) y creo que puedo aprender mucho de vosotros, pero siempre desde la mesura.

He empezado todos mis post, o al menos lo he recalcado entre los párrafos, que siempre hablo desde mi corto entender. Siento que con aficionaduchos como yo nunca lleguemos a poder exigir un toro como el de Madrid. Yo sé que podremos, pero tiempo al tiempo. Somos muy nuevos en esto. Toda gran obra tiene que empezar por los cimientos. Queridos amigos, seamos realistas, 50 o 100 personas buscan toro en La Malagueta: estamos ante el puro marketing. Lo necesario es seguir en el camino en el que estamos. Labor didáctica.

¿Con aficionados como yo no llegaremos a ser de primera? Una lástima. Yo creo, repito, que poco a poco seremos una referencia en toro. Ya lo somos en toreros. No me importa recibir críticas. Es una gran manera para aprender. No tengo problema en seguir respondiendo, para eso están los blogs. La interactividad como fin de la comunicación. Yo me mantengo en mis trece. La presidencia este año ha estado correcta. Creo de Dell´Olmo ha estado de notable, no me tiembla el pulso al escribirlo, así es. No busco el favor de nadie, como todos los que escribimos en blogs.

Repito, tengo 24 años, llevo 10 viendo toros. Hasta hace dos años me consideraba torerista y poco a poco me estoy convirtiendo en torista. Pero, efectivamente, todo lleva su tiempo. Podría asemejar al público de Málaga a mi mismo hace un tiempo. A ver toreros se aprende rápido; a ver toros se aprende con tiempo, mucho tiempo. Hay gente que ve un gato chorreao o un burraco y chilla "ooooh" sólo por la capa del toro. Hay que dar tiempo. Los 20 o 30 que están en el tendido 6 son un reflejo de lo que algún día deberíamos ser. Pero los otros 9.950 necesitan tiempo... hay casos en los que ni siquiera con tiempo.

Ojalá todo el público de La Malagueta fuera Antonio Hidalgo, o El Gasolina, El Monaguillo, Paquito Ceballos o Farelo... pero no, hay gente que paga la entrada para ver espectáculo... Ese es otro capítulo aparte, ese paso del rito al espectáculo. Qué difícil es todo esto. Hay que ir poco a poco amigos, y en el término medio está la virtud. Tiempo al tiempo...

¡Qué bueno es el deporte!

Últimamente he comenzado a correr. Comencé hace aproximadamente un mes, con la ayuda de mi 'personal trainer', Emilio G. Gómez, y ya, como los bebés que se separan de sus padres, he ido poco a poco aprendiendo a salir solo y realizar un circuito que antes se me antojaba aburrido, imposible e irrealizable. Es simple, la salida desde Antonio Martín, llegada al tranvía y vuelta, sin parar. Velocidad baja, no me propongo correr rápido, símplemente moverme.

Después de la estúpida reflexión inicial, voy al meollo de la cuestión. Miércoles, 26 de agosto, 10:15 horas, Paseo Marítimo Pablo Ruiz Picasso. Una joven pasea. Bien, como ella otras muchas, pero esta me llama especialmente la atención. Es rubia, de mediana estatura, va vestida con unas mallas negras hasta los tobillos y una camiseta blanca. La ropa realza su figura, unos pechos exuberantes, excesivos para su delgadez. Las mallas marcan sus curvas y alargan sus piernas hasta el infinito.

Pasea, despreocupada, con su iPod en la mano. Tan deportista ella, en la cabeza lleva calada una gorra blanca con un friso con la bandera de España y tapa sus ojos, probablemente aún cansados, con unas gigantescas gafas de sol de Channel. Despreocupada, como digo, pasea escuchando música. Un relajante paseo. Es, símplemente, una chica que anda por el Paseo Marítimo un miércoles de agosto por la mañana. ¿Parada? ¿De vacaciones? ¿Entra más tarde a trabajar? ¿Estudiante?... A mi, corriendo, me asaltan miles de dudas acerca de ella, de su personalidad, de su interior.

Llegué al tranvía, todavía pensativo acerca de su belleza y de todo lo que podría esconder la chica de las gafas Channel y el iPod. Volví, y mientras seguía dándole vueltas a la melena rubia recogida en la gorra blanca, me la crucé otra vez. Probablemente, ahora, cada vez que salga a correr, lo haga pensando en cruzarme a esta chica. Dicen que es importante encontrar motivación... quizá ella sea la zanahoria que va al final del palo que llevo atado al cuello.

Tranquilos, no estoy loco... o sólo un poco.

Del público al aficionado

Sí, como leo por algún comentario, Málaga es de primera. ¿Deberíamos gozar de esos privilegios? Sin duda, sí. ¿Gozamos de ellos? No. ¿Por qué no gozamos de todos los privilegios de una plaza de primera categoría? Es obvio. Málaga no tiene afición al toro. ¿Estamos avanzando? Sin duda, sí. Pero todo camino es largo. Quien me conoce sabe sobradamente que no soy complaciente con nadie. No me caso con nadie. Si defiendo a alguien lo hago por propia convicción. Punto.

Leo en un comentario que somos de primera. Sí que lo somos. Lo somos administrativamente, lo somos en los honorarios de los toreros y los seremos, si seguimos así, en la presentación de los toros. Donde no somos de primera somos en el público. Yo defiendo una postura intermedia. No defiendo el excesivo orejismo del público, como llaman algunos, del 'Mundo Feliz'. Por supuesto que no. Pero tampoco comparto el exceso de crítica. Con esto no busco enemigos, ni mucho menos. Busco hacer ver que mi postura y mi opinión es tan respetable como la de cualquiera: siempre desde mi corto entender.

Ducho en ver toreros y neófito en ver toros, me considero muy crítico en la plaza. Este año he sentido vergüenza ajena de Ponce, y ha quedado segundo en el Capote de Paseo. Pero es cuestión de gustos. Siempre me he considerado poncista, pero este año me ha parecido mal. No todo, porque sí, torea con exceso de pico, pero torea y le saca faena a una vaca lechera. Pero como se dice: "el toreo es engañar sin mentir", y un poco de mentirijilla sí que hubo con Ponce, y como Málaga es como es, tragó y picó con el pico. Si picaron 9950 espectadores, y más de un crítico experto... Ildefonso Falcones dice hoy en El Mundo que la masa no puede estar equivocada. Eso no se lo cree ni el.

Málaga ha dado un paso adelante con los toros. No cabe ninguna duda. Y lo ha dado con la Feria empezada y con un cabeza de turco puntual: Joselito. Joselito se comió sus 6 toros que después se supone que fueron lidiados en Bilbao, excelentes de presentación. José Miguel Arroyo avisó de lo que nos esperaba en la Feria... Pues sí, la Feria ha sido un gran fraude en el ganado, pero por su comportamiento, no precisamente porque la presentación andara por los cauces de años anteriores.

Ahora se presenta la diatriba ¿toro de Málaga o toro de primera? Yo pienso que lo bonito sería toro de plaza de primera, pero no todos los días son fiesta. Esto es como los teóricos: siempre hay una corriente crítica (la que analiza la utopía) y la normativa (los que ven cómo son las cosas y son realistas). Yo, nuevamente, me sitúo en la mitad. Madrid es la única plaza que puede exigir un toro para Madrid, igual que Sevilla sólo puede exigir el toro de Sevilla. Málaga tiene lo que tiene. ¿Qué debemos mejorar? Sí. Pero Málaga no es Madrid. En Málaga no se pitará a un toro mal presentado, porque Málaga no es torista, pese a quien pese.

Málaga es, como cada ciudad, diferente. ¿Puede Málaga exigir un toro como el de Madrid? Ojalá, pero nos encontramos con un concepto totalmente marketiniano de la situación: Madrid vende, Málaga no. Administrativamente y en honorarios somos de primera, pero la concepción generalizada en el mundo del toro es que Málaga es una plaza de 1ªB, Bilbao todavía está y estará un paso por delante para los taurinos, por coincidencia de fechas.

Queda un largo camino por recorrer y, desde mi corta experiencia, creo que estamos en la senda adecuada. Escribí yo, y al día siguiente me dí cuenta de que Carlos Crivell escribió algo parecido: estamos en el camino correcto. Hace falta mucha labor didáctica para que el público aprenda a exigir. Las grandes obras tardan en culminarse, pero hay que empezar por los cimientos. Este año ha habido cosas malas y cosas buenas, como en todo. Pero creo que el camino es el correcto. Este año he cambiado mi abono de andanada de sol a andanada de sombra. Poco a poco o iré mejorando, y estoy seguro de que con esta marcha en esta dirección, cuando llegue a tendido criticaremos otras cosas. Poco a poco, que el tiempo es el que da y quita razones.

Un fin de Feria sin traca

La ciudad todavía huele al menjunje pegajoso que empapa en el suelo: vino dulce, cerveza, tinto de verano, cubalitros, mezclado de trozos de catavinos de plástico, abanicos de cartón y folletos promocionales de papel. Los que hasta ayer buscaban un momento para quitarse la camiseta en plena calle Larios, mañana quizá tengan que volver a ponerse el traje. Sí, el domingo es el día de los estertores de la Feria, un día tonto en el que pocos saben qué hacer y muchos lo usan para pegar los últimos coletazos de unas fiestas eternas.

El último día de Feria es un día de reflexión, no sólo por las locuras que el exceso de Cartojal haya podido provocar; lo es porque para muchos jóvenes empiezan ahora unas semanas algo duras. Jaime es estudiante de Medicina y recorría ayer el Centro Histórico con una convicción clara: «He venido a cerrar la Feria a lo grande, voy a comer por Pozos Dulces, después me voy a los toros, a las dos corridas y en cuanto termine la nocturna me voy al Real hasta que me echen de las casetas, y para rematar, a desayunar al Flor, en La Malagueta». De esta forma, muchos estudiantes esperan retrasar el mal trago de desempolvar los apuntes que se amontonan debajo de la ropa sucia de una Feria que no quieren que nunca acabe.

Si los estudiantes tienen pocas ganas de que esto termine, ni que decir tiene que los vendedores ambulantes prorrogarían la Feria otros 10 días más. María Ortiz lleva en calle Larios desde el sábado por la mañana y, obviamente, ha notado un descenso en las ventas, «pero poco», afirma la tendera. Según Ortiz, «cuando uno va con una copa de más hay veces que no escatima en gastos», y menos si es para mimetizarse en el ambiente que rodea a la Plaza de la Constitución, y la mejor manera de no llamar la atención es llevar un delantal o un sombrero, cuanto más esperpéntico y grande, mejor.

No todos los currantes de la Feria son tan optimistas. Paco López vende catavinos por calle Granada y este año ha sido el peor de los ocho que lleva. Tiene varios modelos y el que más ha vendido este año ha sido el que lleva grabado sobre el cuero marrón el escudo del Málaga Club de Fútbol. «Este año, con la temporada tan buena que hemos hecho, la gente está loca con el equipo, nada más que hay que ver la de gente que lleva la camiseta». Los catavinos que sobren los guardará hasta el año que viene, «con un agüita al cristal, el año que viene están como nuevos».

Nadie se salva del trajín de la Feria; hay algunos, como Julián Navarro, que han estado toda la semana apostados en la barra de una caseta comiendo tortilla, gambas rebozadas y pinchitos, pero no con toda la tranquilidad deseada. Es el caso de aquellos que no descansan ni en vacaciones porque su trabajo no se lo permite, es el caso de los ejecutivos de cuentas publicitarias. «En Feria muchos clientes vienen a disfrutar con nosotros, y nosotros estamos encantados de estar con ellos, es otra forma de tomarnos nuestro trabajo», afirma Navarro. «En esta semana sólo me he tomado un vaso de Cartojal. Un día un compañero se empeñó en que me bebiera un pelotazo y, como el camarero me conoce, le dije que me pusiera agua con gas, al menos se creyeron que me estaba tomando un gintónic».

Se acabó lo que se daba. Este año el concejal delegado de Cultura, Miguel Briones, ha decidido que, para ahorrar por la crisis, no haya fuegos artificiales de fin de Feria. Seguramente más de uno andará alelado unos días, viviendo de los restos que dejan 10 días de fiesta continua y sin despertarse del largo sueño de la resaca. Este año no habrá cohetes ni traca que anuncien el fin de fiestas, así que ya hay excusa para seguir de juerga hasta agosto del año que viene.

Pasaban los días

Pasaban los días y Jesús no se enteraba de que la Feria había acabado. Después de 10 días malviviendo con dos botellas de cartojal por las mañanas, una bota de moscatel en los toros y una botella de whisky en el Real al día, Jesús continuaba sumido en aquel desesperante estado de embriaguez. Era miércoles y estaba tirado en la playa de Pedregalejo, la Feria acabó el domingo por la noche, y debe ser que, como este año no ha habido fuegos, Jesús no sabía que había terminado. Pero sí, había terminado, y ahora la gente le miraba con cara rara. La misma gente que días antes el vitoreaba ahora lo daban por muerto. "Mamá, ¿respira?", "quita hijo, no te acerques".

Jesús me había repetido durante la Feria que él sabía lo que hacía. Llevaba tiempo soñando con amar léntamente a aquella chica morena, alta, de ojos rasgados. Ella ni siquiera sabía quién era ese chico bajito, con poco pelo para sus 24 años, en ningún momento reparó en él. Eso a Jesús le enervaba. Le hacía beber más. Llevaba meses sin beber, haciendo deportes y casi sin comer y, cuando lo hacía trataba de expulsar los demonios de la grasa de su cuerpo.

Ahora, ese muñeco sin fuerzas era Jesús. Daba pena verlo. Blanco como la leche en toda aquella zona que las bermudas y los polos le habían tapado durante los días de fiestas, ahora, tirado como un borracho neoyorkino, yacía en la playa, cuasi moribundo, amorrado a una botella de vino metida en una bolsa de cartón del McDonald´s, todo aquel montaje dotaba a la imagen de aquel giñapo de un áura decadente. Parecía que todo estuviera preparado. Todo listo. Sólo faltaba alguien que le hiciera rodar hasta el agua y se sentara en la orilla a ver como aquel cadáver viviente se alejaba, bocabajo, camino de tierras africanas.

Aquel personaje no aparecía, y como era justo y necesario que alguien lo hiciera, me acerqué, saludé a Jesús, maloliente y pegajoso -una mezcla de humedad y tinto de verano- le dije que necesitaba su toalla. La cogí de los cuatro picos, y como un sudario, como en su propia mortaja, anduve trasladando a aquel Jesucristo hasta el final del espigón. Me daba igual que hubiera una farola, sólo estaba haciéndole un favor. Lo arroje al agua, con tal mala suerte que su nuca se golpeó contra una piedra. Era noche de luna llena, y vi, perfectamente, como una mezcla de vino tinto y sangre marcaba el rastro que nunca nadie debería volver a seguir. Adiós amigo.

El camino a seguir

Don Ildefonso Dell'Olmo lo ha marcado. El camino a seguir para que La Malagueta sea, de verdad, de primera categoría. Lo ha hecho en los corrales y, ¡oh, sorpresa!, lo ha hecho en el palco. Había quien le tildaba de poco serio y orejero después de Semana Santa, pues toma... De orejero nada. Aunque se le puede tachar de veloz a la hora de conceder el segundo trofeo a un Ponce que vino a torear de mentirijillas, estuvo de diez con Castella en la nocturna.

De los corrales ni hablemos, prefiero no saber que habría salido la plaza si Ildefonso no hubiera estado por ahí pululando con su equipo. Si Málaga quiere ser de primera, vamos por el camino correcto. Sí. A todo esto, después de cada punto añadan a todas las frases "a mi corto entender". Lo que escribo lo hago con lo poquito que sé de toros.

Por no hablar, por otra parte, de la labor didáctica que está realizando desde el palco. Málaga es una plaza con mucho público y poca afición, y la única manera, o creo yo que la mejor, de instruir al público es hacerle ver que si la estocada es defectuosa no se pueden dar dos orejas, o algo tan sencillo como que después de un pinchazo es muy dificil premiar con dos trofeos a un torero.

A Málaga le gusta un torero como a un tonto un lápiz. Así toree a un gato, mientras no cojee el público aguanta. Dell'Olmo se está ganando mucho enemigo gracias a su seriedad en los corrales. Es verdad que la presentación de las reses no ha sido siempre la mejor, pero si se han cambiado corridas enteras, no me quiero imaginar los animalitos que nos había traído. Joselito avisó de lo que nos esperaba y, después de mucho baile de corrales, parece que se ha equivocado. Joselito habló, y los presidentes actuaron para callarle la boca.

Dos orejas al presidente. Pero merecidas, no como las de Ponce.

De 'Woodstock' a La Malagueta

José Tomás, desde que retornó a las plazas, ha convertido cada una de sus actuaciones en un auténtico espectáculo, un acto social en el que no importa lo que pase después, sino lo que pase antes. Lo interesante es tener la entrada de José Tomás y poder decir "yo estuve allí". Eso, y esperar a la suerte de que tu entrada tenga premio. No hay pocos aficionados que vayan a la plaza con el gusanillo picando en el interior y el ángel malo diciendo "como se muera hoy el tipo este te forras vendiendo el papelito a cualquier chalao".

Es así. Si El Fandi llena las plazas para ver los 400 metros libres con quiebros y violines, José Tomás la llena de desalmados que esperan ver cómo el toro engancha el corbatín del torero y sueñan, en esos pocos segundos en los que el torero está en el aire, con que se quede en el sitio, o pierda la movilidad de alguna extremidad para así poder saciar su ego y decir "yo estuve allí".

Yo estuve allí, yo puedo decir que he estado ahí en la retirada de Juan José Trujillo, o que he estado en las alternativas de Joselito Ortega o El Capea... Sí, cierto, no vale tanto. Pero, ¿de qué sirve decir que estuve en el indulto de un novillo de El Cid en un festival? ¿O qué vi el indulto de un torazo por Enrique Ponce? Bah, eso no importa.

Además, estos día salen esas noticias recurrentes y estúpidas: "Vendo Jamón por 3.000 € y regalo entradas para José Tomás". Hay que ser gilipollas para comerse ese jamón. Es más, hay que ser gilipollas para aceptar semejante regalo. Este tipo de noticias se basan en chorradas. Porque un tipo ponga eso en internet no significa que haya quien lo pague. Símplemente sirve para que los listos, como yo, claro, digamos: "Fíjate el payaso este, se gasta 3000 euros por dos entradas y yo tengo mi abono por 115"...

Bueno, yo estaré allí, y en mi interior recorrerá el cántico ese de "esta tarde muere José Tomás", pero no lo desearé, porque, aunque cada vez sea menos tomasista, he de reconocer que no quiero que se cumplan los deseos más profundos del torero. Como cuando le dijo a José Ramón de la Morena, su compañero de negocios inmobiliarios esteponeros, que "hay tardes en las que hay que salir dispuesto a morir"... sí, pero hazlo en un tentadero. Yo quiero ver torear: la eutanasia está penada. La Malagueta será hoy el Woodstock de los taurinos, todos desearán haber ido.

Poquito a poco

Acaba de llegar mi hermana a casa. Esta Feria, como la pasada, la han llamado para trabajar en una caseta al mediodía en el Real. La Feria de día en Málaga siempre ha sido del Centro. O al menos eso era hasta hace poco. Un martes, sin ser feriado, el Real estaba a reventar desde el mediodía hasta las 10... Se ha empalmado el día con la noche, las cervezas con las copas.

Yo nunca he sido defensor de una Feria del Centro que no tiene sentido. Desde la creación al desbarajuste que hay hoy dista un abismo. Antes la gente comía en el centro, era algo interesante. Ahora la gente que quiere comer en la Feria se va al Real, que hay paella gratis, cerveza y tinto barato, autobús y microclima, algo de fresquito, pero sin exagerar. Además de lo que hay, no hay descamisados; pero hay caballos, que dan más presteza a la Feria, básicamente, los caballos hacen que la Feria parezca una Feria.

Defiendo la Feria de día en el Real. Por diferenciar, la Feria del Centro es como un gran findesemana eterno, que va desde el viernes de los fuegos hasta el sábado siguiente. Días de fiesta sin ningún sentido. Sin embargo, la Feria de día en el Real es eso, una Feria, con casetas, con calor, con gente que va a algo más que a emborracharse... No sé, tiene su puntito romántico. Ese puntito que siempre busco yo...

Adiós a los descamisados, hola a los caballistas vestidos de corto con las mujeres a la grupa, con el catavino colgando; adiós a los botellones desmedidos; hola al Cartojal y al rebujito a espuertas; adiós a salir con camisetas distintivas como "YouTube con tu novia", hola a gente paseando con carritos entre la tranquilidad. Lo dicho: ¡Hola Feria de día en el Real!

La calle Granada

Allí, donde descansa el templo más antiguo de la ciudad, donde se bautizó el infinito Picasso, donde los Gálvez resposan en un palacio vacío de historia pero lleno de futuro. Allí, en ese rincón, Málaga pasa de la historia y se reconvierte en un aparte de la ciudad. El botellón, últimamente prohibido por las autoridades, toma forma de calle añeja, de entrada moruna a la ciudad. Pero ahora no hay moros, sólo cristianos borrachos de Cartojal y tinto de verano.

Quien más y quien menos se convierte en fumador pasivo de porros; quien más y quien menos se come el sudor del de al lado, pero da igual. No hay dolor, no hay más que calor y bebida. De vez en cuando salen showarmas del bareto que hace esquina con Tomás de Cózar, o platos de jamón con litros y litros de Cartojal del Ultramarinos Zoilo.

La plaza de la Merced se queda desierta prácticamente, los bares de Álamos se rodean de colas interminables, la calle Comedias recibe los restos de Mitjana... Poco a poco, antes de las 6, la gente se dispersa camino de los bares para seguir la fiesta. El Centro se queda aparentemente vacío. Las calles empiezan a limpiarse para aguantar otro día, pero en los bares sigue la fiesta.

Pero siempre queda ese olor a cerveza y tinto de verano, ese pegajoso menjunje que riega Málaga durante los días de Feria. Pasear por la calle Granada a las 12 de la noche, cuando la gente ya va camino del Real se convierte en un verdadero escaparate de bestias. Pero el bestiario de la Feria necesita un aparte...