The show must go on

El programa es capital. Los malagueños hemos invertido años, tiempo y dinero en Málaga 2016. El sueño de ser el centro cultural de toda Europa no se ha cumplido. Sin embargo, como ciudadano, entiendo que estamos en nuestro derecho de conocer qué han defendido nuestros político en Madrid. ¿Qué baza hemos jugado? ¿Cuál es el programa de la candidatura? Ahora, cuando todavía estamos pensando qué es lo que ha podido fallar, Málaga debe conocer cuál era su propuesta y en qué hemos invertido tanto dinero público. Como dijo aquel: ¡Queremos saber!
El espectáculo debe continuar. Si Málaga pretende ser vanguardia cultural no necesita de pegatinas, títulos ni nada. Sólo necesitamos una línea de actuación, una continuidad en una fundación, se llame como se llame, que trabaje en pos de un modelo de ciudad cultural. El CAC, el Picasso o el Thyssen son sólo alguno de los pilares, pero ¿adónde va todo esto? ¿debe acabarse? ¿si no hay subvención europea no sirven de nada todos esto años?
Lo dicho. El espectáculo debe continuar, y aunque no haya un horizonte con forma de pegatina, hay que seguir trabajando. Olvidarse de la batalla política cutre, sin sentido y que no tiene más finalidad que la electoralista, y pensar más en el ciudadano, en la ciudad y en su futuro. Un futuro que va mucho más allá de 2016 y, por supuesto, más allá de mayo de 2011. Si Málaga no ha sido Capital Cultural es, simple y llanamente, porque no lo ha merecido, no por culpa de ningún político lengüetón.
Insisto, me reafirmo y, aunque no sirva de nada, exijo saber en qué se ha gastado el dinero de los malagueños. Más allá de sueldos, cosa que me importa algo menos, quiero saber cuál ha sido el arma de Málaga, cuál ha sido el programa que nuestra ciudad ha presentado ante los jueces. ¿Cómo vamos a esperar los malagueños a conocer el programa de la candidatura dentro de un año? ¿Esperan que se nos olvide? Que se conozca, que se de a conocer tanto como el logo u otras actividades. Yo, como malagueño, quiero saber que me voy a perder en 2016.

No sois la solución, sois el problema.

Hay veces que uno prefiere botar antes que votar a un cargo público. Pocos se salvan. La cosa es que escucho a mucho currito quejarse, que si no puede ir a la huelga porque el buitre del despido sobrevuela su cabeza; que si va le descuentan el día y no le compensa... El tema es que hay gente que, además, duda si ir o no a la huelga del 29-S porque no sabe a quién quiere joder más, si a los sindicatos o al Gobierno. Si va, se jode el Gobierno, si no va se joden los sindicatos. La cosa es no dejarnos hacer las cosas tranquilos.

Mi padre tiene por costumbre, cuando hablamos de política, decir que parezco un anarquista de los 70. El tema es que cuando hablamos de política sí me gusta, lo malo es cuando hablamos de políticos. Eso es más jodido. Mi descreimiento con la clase política es cada vez mayor, sólo hay pequeñas ínsulas, algunas excepciones honrosas. Pero si además metemos a los sindicatos, se lía el acabose.

No me gusta generalizar, y no lo haré. No puedo meter en el mismo saco al sindicalista que lucha por los derechos de sus compañeros dentro de la empresa, trabajando codo con codo y haciéndolo por amor al arte con el sindicalista del aparato, el que cobra 2.500 euros al mes, pero vive del sindicato, de los afiliados y del estado, ese que se queja del paro, de lo malo que son los empresarios y de lo hijodeputa que es el Gobierno mientras se 'jinca' un solomillo de ternera poco hecho y una botella de vino de a 35 euros mientras los curritos no tienen ni para echar un Don Simón.

Ese sindicalista es el que se merece que no vaya nadie a la huelga. Las centrales sindicales son una zahúrda de vividores que con la mano izquierda alzan el puño y con la derecha parten las patas de la cigala. No, no estoy generalizando, es el vivo retrato del sindicalista puntero, el beligerante, el de la izquierda rancia que el 29-S saldrá a armar el taco contra todo aquel que no quiera plegarse a sus designios. Tú, sindicalista puntero, eres gran parte del problema, por no saber salvaguardar la dignidad de los trabajadores, por dejarte embaucar y por vender el alma del currante al sol que más te caliente.

Lo de los políticos es harina de otro costal, cosa de meditar mucho más y pensar quienes son menos malos si unos u otros. Yo, con la alegría de mi edad, digo claramente que aquí, quitando los curritos, los sindicatos, los políticos y los empresarios no son la solución, son el problema, y esto sólo lo arreglamos sin ellos.

Maldito septiembre

Una semana más y morirás, maldito septiembre. Este mes es como el lunes de la semana. Un tostón. Ya no tiene ni la gracia de que empieza la liga de fútbol, ya empieza en agosto, así que, querido septiembre, cada vez tienes menos gracia. Los perotes, por ejemplo, podrán decirme que tienen su Feria y la procesión de la Virgen de Flores. Vale. Lo acepto, pero este es un mes que cada vez me gusta menos. He de reconocerlo. Lo detesto porque empieza el curso. ¿El colegio? No, pobres chavales, que estudien y se hagan algo en la vida. Me refiero al curso político. Sálvese quien pueda.

Para empezar, suponer que el curso político acaba en algún momento ya me parece demasiado atrevido. Pero claro, en verano los "y tú más" se convierten en "y tú un poquito más". Como con más respeto, pero sin bajar la guardia. Este maldito septiembre nos traen el inicio de la campaña electoral para las municipales. Sí, repitan conmigo: sálvese quien pueda.

El pasado fin de semana el Partido Popular pegó un puñetazo en la mesa. Se plantó en un clásico feudo socialista, Antequera, y metió a 17.000 personas en el coso taurino antequerano. Rajoy, Arenas y Bendodo se vieron en un ambiente que sólo se ve en los grandes mítines personalistas del trajeado Camps en la plaza de toros de Valencia. Ambiente de gran cita, populares enaltecidos, banderas celestes, albatros levantando el vuelo... Las municipales son una dura prueba para los populares andaluces. En ellas se le va media vida.

Si las municipales hacen que el Partido Popular despunte algo, lo más mínimo, eso les hará crecerse frente a un PSOE falto de liderazgo en Andalucía. Por más Pepe Griñán que nos metan con calzador, sólo hay que tomar algunas frases de un artículo que firmó José Manuel Atencia semanas atrás en el diario El País. El susodicho se llamaba "La táctica del murciélago". El PSOE está tirando de cantera, mientras que el PP tiene a los Cristiano Ronaldo y los Messi de su política. Griñán confía en que su táctica de sacar políticos de la cantera le salga como a Guardiola y le aparezcan Xavis e Iniestas. Sin embargo el tema le puede salir rana y flirtear con el descenso, como algún que otro año ha hecho el Athletic de Bilbao con tanta cantera.

La cantera, o la base, sirve, está bien, pero no en exceso. Si me equivoco me equivoqué; si acierto acerté, pero los socialistas están poniendo en grave peligro el statu quo de su cortijo. Yo tiraría de fábula y hablaría de Pedro y el Lobo. Ya nadie se cree que Arenas pueda ganar... pero ¿y si gana? Eso es harina de otro costal, que ahora estamos en septiembre y me han vuelto a liar con la política.

Una tregua, por favor

Pues de un tiempo a esta parte me ha dado por ser crítico, que también estamos para eso, no sólo para decir que nuestra playa es la mejor y nuestro café el mejor servido. Y lo de esta semana me ha hervido la sangre. Quizá habrá gente a la que le parezca una chorrada, pero a mi, eso de perder patrimonio histórico no me parece baladí. Hablo del edificio del siglo XVIII que ha sido derruido en la calle Mariblanca. El inmueble en cuestión estaba ya declarado como ruina inminente, por eso el Ayuntamiento decidió derruirlo.

Muchas veces, como pasa con las personas (y me pongo filósofo), lo bonito no está en el exterior o en la fachada, sino que se encuentra en la estructura, en las paredes, en el interior. Es el caso de muchísimos edificios del centro histórico de la capital. Y es que a saber la de obras de arte que habrá en esos techos y paredes. Frescos, muy del gusto de estilos anteriores, seguro.

¿Podemos hablar de terrorismo urbanístico? Bueno, quizá. A lo mejor podemos hablar más de pequeñas actuaciones, al estilo de la Kale Borroka. Pequeñas acciones que destruyen el patrimonio. Una lástima. En Málaga, en su día, colocamos un hotel que tapaba la vista de la Catedral, pero sin embargo, hace poco tiramos un edificio de estilo clásico por el mismo motivo. Siempre con lo mismo.

No puedo dejar de recordar, cuando hablan de urbanismo, que yo no tengo ni idea, sólo sé cuál es la imagen de la Málaga que quiero. Y siempre la cuento. ¿Por qué hubo que destruir, como si hubieramos sufrido una guerra, El Perchel? ¿Por qué hemos tenido que echar abajo el barrio de la Coracha? ¿Por qué la Cruz Verde? Aquí, muchas veces, confundimos el progreso con lo moderno. Se me permita estar en contra, señoría. El progreso no es siempre defenestrar lo antiguo y superponer lo contemporáneo. A veces progresar significa cimentar las bases del pasado para construir un futuro sólido.

Pero en Málaga, como tantas otras veces, lo tapamos todo con el tupido velo del cosmopolitismo, esa maldita lacra que lo justifica todo. Yo sólo puedo pedir un cese temporal de las armas, una tregua. Pero entonces tendría miedo de que volvieran con más fuerza. Que Dios nos pille confesados.

La Luna Mora

Este fin de semana se celebró en Frigiliana, en la Axarquía, el Festival de las Tres Culturas. Parece que estas celebraciones rememorando aquella supuesta convivencia pacífica entre moros, cristianos y judíos están de moda. Aquí sí podemos decir moro, por lo menos si es un festival no hay problema, como el Festival de la Luna Mora de Guaro. Tampoco es nada malo.

Comentaba en el Facebook este fin de semana con algunos amigos que me gustaban mucho eso de ver algunas localidades disfrazadas de medieval, esa idea de rememorar algo que, realmente, nunca existió. Lo de la convivencia entre las tres culturas, no cabe duda de que existió, pero de ahí a que fuera pacífica va un trecho. Y muy largo.

Pero me centro en lo de los festivales. La verdad es que hay pueblos, como Guaro, Carratraca o Frigiliana, a los que le sienta muy bien convertirse por unos días en una ensoñación de tiempos pasados. El otro día paseaba por Frigiliana y me crucé con un pasacalles por esas cuestas empedradas y, claro uno se deja llevar por la música medieval, la decoración, la iluminación... todo. Por las buenas me imaginé aquello como un auténtico pueblo medieval.

Y lo parecía. Me lo creí totalmente. Un pueblo a seis kilómetros de la costa, pero apartado de la llegada de barcos y la vida de los puertos de pescadores de Nerja y las zonas cercanas. Frigiliana tuvo que ser lo que es hoy, un pueblo tranquilo, con huertos y con las tres culturas paseando por las cuestas.

Yo, que siempre me quejo de todo, hoy tengo que quedarme con lo bueno, con la vida que destilan estos pueblos durante los festivales. Y, cómo no, con la idea de que la convivencia entre las Tres Culturas, esa que no fue pacífica, hoy lo sea y lo consigamos en Frigiliana, en Guaro, en Carratraca o en Melilla. Pero todos juntos.

Las partituras de la Feria

Desde que acabara el último festejo del abono malagueño sigo dando vueltas y buscando detalles positivos. Soy un optimista nato, así que trato de buscar la cara amable de las cosas siempre que puedo. Insisto, siempre que puedo. Bueno, pues empecemos a darle a la tecla mientras escucho unos pasodobles de la sensacional e inigualable banda de los colegios Miraflores y Gibraljaire. Esos pasodobles que suenan más lento de lo habitual, pero que le dan una enjundia a la plaza de La Malagueta que no tiene parangón en el orbe taurino nacional. Algo bueno. A ver si con los pasodobles me entono:


Churumbelerías
Me quedo, sin duda, con la presentación de los novillos de la primera del abono. Toros astifinos, muy en tipo para una novillada de plaza de primera. Cómo se nota que los chavales no son figuritas y tuvieron que vérselas con unos novillos de La Plata mansos y sin casta. Pero se las vieron. López Simón es un torero de esos de la escuela del toreo de rodillas, que tan poco me gusta de buscar al tendido más de lo estrictamente necesario. Un chaval que se ganó al público de las novilladas sin picar del año pasado con ese toreo populista que tanto gusta al público que llena la plaza, pero no al aficionado.

De churumbeles sigue la cosa. Oliva Soto. Mi gran esperanza perdida, apenas algún detalle con la capa, pero muy malos detalles en su actitud, que parece que son más por falta de aptitud. No puede vivirse de un triunfo cuando tienes toda una carrera por delante. Sin duda, para mi, lo más desilusionante, quizá porque era de lo poquito en lo que tenía esperanzas.

Paquito el chocolatero
Como una feria de pueblo, sigue el público malagueño. Una lástima que una plaza con una media de 8.000 asistentes a los festejos sea tan poco ambiciosa Los trofeos caían por doquier, como si no costasen. Al más puro estilo de la Costa del Sol, que para eso estamos en ella.

No concibo una plaza de primera con unos criterios tan bajos y tan favorables a lostoreros de poca clase. Hemos regalado orejas como si eso supusiera que Málaga estuviera en la boca de todos para bien. Al contrario, esta Feria ha sido, como leí días atrás, más triunfalista que triunfal.

La Puerta Grande
Este año no habrá que desengrasar la puerta grande. Las bisagras comenzaron la Feria con mucho trabajo. Salieron Diego Ventura, Enrique Ponce, Jose Mari Manzanares y El Juli. Cuatro triunfos a precios distintos.

La de Diego Ventura, a mi parecer, inmerecida. Sigue sin llegarme ese toreo casi merdellón del portugués, y eso que en esta ocasión trató de estar un poco más comedido... pero siempre acaba saliendo. Además, ese rejonazo de muerte en dos tiempos, colocado muy perpendicular sigue sin convencerme. Pero bueno, como dice aquel: son los caballitos, que eso son otra historia.

Ponce. Larga historia esta. "Torear es engañar al toro sin mentir". ¡Ay! Ponce, una vez más, se aprovechó de esta Málaga que lo adora, y él lo sabe, y lo utiliza en su favor. Aquí, donde le hemos regalado indultos a precio de saldo, le hemos regalado este año 3 de las 4 orejas que se lleva en el esportón. La puerta grande más inmerecida de este año y parte de los anteriores. Una estocada muy defectuosa, una faena muy cortita de mano izquierda y sin usar la capa. Vamos, un regalito. ¿Que se inventó sus toros? Vale, pero sigo sin ver esa puerta grande.

Manzanares. Se llevó dos orejas cuando debió llevarse una a un toro más facilón. Una faena aceptable pero con mucha transmisión. Una pena que, otra vez, el público supere en una cantidad tan abrumadora a la afición. Mi faena, la de Manzanares, fue la que le hizo a ese toro tobillero de Juan Pedro, una joyita de la que el ganadero se mostraba orgulloso. Es verdad, no era un juanpedro bobo ni dulzón, era un hijoputa. Manzanares supo entenderlo y lo llevó por donde quiso. Eso es inventarse a un toro. Esa si es faena de puerta grande. Y hubo algún crítico que la calificó de barata. Yo no lo veo así.

Y El Juli. Cada vez me gusta más el madrileño. Creo que su puerta grande es merecida. No tan barata como la de Ponce. No, no fue una faena de saldo. Fue una faena rotunda, contundente, de figura. ¿Que se la hizo a un novillo? Sí, como aquella que le valió a Cayetano el Capote de Paseo en 2008. Faenón al fin y al cabo.

Tercio de Quites
Las eternas y dulcísimas verónicas de Morante de la Puebla me dejaron tan boquiabierto como esa manía suya de creerse un torero de arte. Que lo es, pero tiene mucha más técnica que un buen saco de esos. Entiende a los toros, pero tiene en mente esa imagen de torero maldito que prefiere una bronca a unas simples palmas. Perera, Cortés, Oliva Soto o Salvador Vega dejaron algo interesante para aquellos que se encargan de premiar la labor con la capa en el trofeo Vicente Zabala. ¡Larga vida al toreo de capa!

Manolete
"Si no sabes torear pa´ que te metes" rezaba la letrilla maliciosa de los detractores de Manolete cuando escuchaban su pasodoble. Pues eso, que sigo sin encontrar justificaciones a algunas presencias. Rivera Ordóñez, Javier Conde, Manolo Sánchez o alguna sustitución insustancial como la de El Tato. ¿Qué pinta El Tato en La Malagueta? Si quiere trabajar creo que no tendría problemas en hacerlo en cualquier plaza como veedor... ¿o sí? Me quedo con esos mantazos del sábado por la noche que vi desde mi balcón.

No tiene ningún interés Rivera en el ruedo, está falto de todo menos de estética. Bueno, entiéndase por estética el colorido, el gracejo, pero no estética con la capa o la franela. Ni mucho menos. Es un torero muy cortito, nada que ver con ese que se comía el mundo a mediados de los noventa.

De Manolo Sánchez o Conde no comentaría más que hacen mucho más llevaderas las crónicas de callejón para los que la trabajan, porque no se pierden una.

Fiesta Taurina
Siendo generoso con el pasodoble, me toca hablar de El Fandi. Mantero por excelencia, banderillero de vocación pero sin colocación. Memorable ese tercer par al segundo que toreó el jueves por la tarde, difícil de olvidar cómo clavó semejante par a semejante distancia. Un auténtico espectáculo, dantesco para unos, bonito y merecedor de trofeos para la abrumadora mayoría que supone el público en La Malagueta.

Pan y toros
Los alguacilillos, víctimas de la anécdota. Ojalá el mal mayor de La Malagueta fueran esos dos señores. ¿Y el Delegado Gubernativo? ¿No es el responsable primero de cumplir y hacer cumplir la 'ley' en el callejón? Tomemos nota. Hay tanto que arreglar antes de quitar de enmedio a dos señores disfrazados de alguaciles que parece más una broma que una verdad. ¿Pretendemos tener alguacilillos de verdad, como los de Madrid o Sevilla? Para eso hace falta una base que no existe aquí.

Nerva
Y ya termino. Nerva, el pasodoble eterno, el del solo de trompeta para mis dos predilectos de la Feria. Los salvadores. Cortés y Vega. Uno entró por la puerta chica y otro por la de atrás, pero ambos han dado razones, y de peso, para dejar claro que Málaga es una plaza que se les da bien y que se han ganado por pleno derecho estar aquí.

Los naturales de Cortés en la tarde del sábado son de los que ponen los vellos de punta, de esos que un aficionado recuerda horas después y se sorprende en el Real o en un bar de La Malagueta recordándolos y moviendo el brazo izquierdo tratando de imitar el movimiento del sevillano. Una delicia ver a Cortés en Málaga. Dos veces fue capote de paseo. A ver si vuelve por sus fueros.

¿Y Vega? Ojalá no deje escapar el tren que pasó ayer. Ya ha dejado pasar tantos que suena a broma, pero este chaval tiene todos los alicientes para coger un puesto en la cresta de la ola y no soltarlo. Ojalá la cabeza le deje disfrutar de este momento. Estuvo muy interesante, tanto que me sentí avergonzado, como malagueño, que estuviera cerrando la Feria. El año que viene a ver si lo colocan un poquito mejor.

Primer Aviso
A los espadas. Quitando Manzanares, y poco más, la Feria ha estado falta de buenos matadores a la hora de la suerte suprema. Una lástima, ya que más de uno ha perdido trofeos por su falta de aptitud con los aceros.

Segundo Aviso
A quien corresponda, por el espectáculo tan dantesco ofrecido en nombre de Málaga el sábado primero de Feria. Fue Málaga la que se quedó sin festejos, no Ana María Romero o Fernando Puche, sino la primera en el peligro de la libertad. Todos tragamos y callamos, pero el punto negro ahí queda.

Tercer Aviso
Obviamente, el tercer aviso implica irse a los corrales. Tenemos que darnos con un canto en los dientes porque más de uno y de dos toros se han salvado por la cara, pero la presentación sigue dejando que desear. Muchos toros escurridos de atrás, sin rematar. ¡Qué casualidad que las figuras torearan toritos!

¡Ay! Y así todos los años. Nunca aprenderemos

El pulpo y el catetismo

Alguna cabeza de feliz de algún político feliz tuvo la feliz idea de ubicar una gran estatua del Pulpo Paul en la Feria de Málaga. ¡Qué cosa tan interesante, caray! Según he podido observar en el boceto que se ha facilitado a los medios, la estatua del pulpito viene a ser una recreación del monstruo que se comía el salazón del puerto de Málaga. Ese bicho que estuvo durante un año aproximadamente a los pies de la Alcazaba y que daba más susto que lecciones de historia.
Ahora, mientras ese pulpo descansa en el Aula del Mar, en Málaga nos dedicamos al catetismo tapado con el visillo de lo cosmopolita. España ha sido campeona del mundo de fútbol, y el mejor homenaje es, según los próceres municipales, es gastarse la pasta en un pulpo gigante con una copa del mundo entre uno de sus tentáculos y con cara sonriente.
Alguien escribía en mi muro de Facebook algo así: "Los políticos se creen que somos gilipollas. Lo peor es que lo somos". ¿Qué interés local puede tener una cutre estatua gigante del Pulpo Paul en el recinto ferial? Yo, la verdad, es que no entiendo nada. Con la de símbolos malagueños, con la de cosas importantes que pasan a lo largo del año, incluso que España haya ganado el Mundial... Para conmemorar esas cosas hay soluciones más elegantes, menos catetas. Quizá estoy pidiendo peras al olmo.
En una Feria como la de Málaga, en la que los caballistas cada vez son menos -la crisis, muchachos, la crisis-, las mujeres vestidas de flamenca se cuentan con los dedos de una mano, o escuchar malagueñas es un lujo al alcance de muy pocas casetas, no es de extrañar que dejemos gestos cutres para la galería como la instalación del pulpito.
¿Ayudará el pulpo a conseguir la capitalidad cultural de Málaga en 2016? Seguro, ya se encargarán de ponerle la pegatina. Puestos a malgastar, podrían haber dotado al octópodo de un mecanismo para que moviera las patas de cuando en cuando y así la gente disfrutara. Pan y Circo. Pan y Toros. Pulpo a Feira

A los toros

Catalunya ha prohibido los toros. Lo ha hecho partiendo desde una iniciativa popular, cumpliendo plazos, leyes y todo lo que hace falta para llegar a prohibir algo. Para el que no lo sepa, o no le interese, soy taurino confeso. No me duelen prendas, entre tanta modernez y contemporaneidad como me rodea, gritar a los cuatro vientos que disfruto viendo una corrida de toros. Disfruto como lo hicieron mis padres, mis abuelos, y tantas generaciones anteriores.

Y seguiré disfrutando.

Seguiré disfrutando porque la tradición no se arranca con una ley, ni en un parlamento. La soberanía popular, desgraciadamente, no se encuentra en unas cortes. Allí lo que está representada es la soberanía política. La soberanía popular es la que ha recogido 180.000 firmas para abolir las corridas en Catalunya, pero también lo son las miles de personas que abarrotan cosos taurinos en Málaga, Madrid, Sevilla, Granada, Bilbao, San Sebastián, Pamplona... Y no sólo plazas de miles de espectadores y en capitales, también pueblos, pedanías, aldeas, que viven los toros como parte identitaria de su comunidad.

El afán cateto y reduccionista que nos venden los políticos y la gente de la más alta alcurnia se basa en comparar la ley del aborto con la abolición de los toros. No seamos demagogos. No caigamos en comparaciones estúpidas e interesadas. Se han prohibido los toros en una región que, a quien le pese, cada vez tenía menos afición. Pero cuando se prohibieron en Tenerife las corridas se hizo porque era una absoluta realidad que las pocas plazas estaban vacías. En Catalunya, por las razones que sean, estaba empezando a pasar lo mismo.

¡Quién me lo iba a decir! Hoy he de reconocer que estoy de acuerdo con Montilla. Ha votado en contra de la abolición porque eso es prohibir la libertad. No han sido esas sus palabras, pero algo así. Prohibir es, en si mismo, una actitud perversa y malvada de los políticos, cualquiera que sea su signo. Porque, una vez más lo repito, los toros no son de derechas. La fiesta es tradición ancestral, el atávico enfrentamiento del hombre y la bestia. Una bestia criada por y para morir en el ruedo. Un animal bravo, que se crece con el dolor, que ataca por instinto.

Pero como siempre, la gilipollez se apodera de unos cuantos. Ya corren ríos de tintassobre batallas ganadas a la España de la pandereta. La pandereta que enarbolaron gañanes y analfabetos de la talla de Goya, Picasso, Hemingway, Ortega y Gasset... Tampoco se trata de intelectualidad, ni siquiera de inteligencia. Es algo tan simple como el instinto primario de los humanos. Somos animales superiores y sometemos a las bestias.

¿Que prohibir los toros es un ejercicio de civismo? Está bien, puedo llegar a entenderlo. Pero más cívica es la libertad de poder actuar según los cánones establecidos, no desde hace siglos, sino milenios. Culturas como la cretense ya luchaban contra el toro. El gran totem sagrado. Pero hay gente que sólo entiende de prohibir. Gente que proclama la libertad para todos, pero un poco más para ellos. Gente que se pasa por el forro una de las máximas de la política moderna: Prohibido prohibir.

Me reafirmo: sí a los toros. Pero no a los espectáculos como los bous al carrer, toros embolaos, encierros y demás prácticas denigrantes para el toro. Nada que vaya más allá de la lucha entre el hombre y la bestia en un ruedo. Y sí, pienso que los toros son arte y cultura. Pero acepto críticas. En eso se basa la libertad.

Un hospital para el Guadalhorce

En Málaga los hay que siguen llorando por un megahospital. A mi eso cada vez me suena más a hipermercado, como un Carrefour de la Salud. En la capital lo que hace falta de verdad es un tercer hospital, sin más historias de hiperinstalaciones megacósmicas. Un centro que dé servicio y camas a la población malagueña que lo-ne-ce-si-ta. Sin más.

Pero mientras en la capital se llora, en el Guadalhorce se clama. Por fin han despegado las obras del hospital de la comarca. Lo han hecho con retraso, pero ahí está la estructura. Lo que me da más miedo es eso que se lee de que "en breve" comenzarán los trabajos de albañilería. ¿Cuánto tiempo es 'en breve'?

Si nos ponemos mijitas, sólo hay que tirar de hemeroteca y leer las noticias de marzo de 2007. Allí ya se avisaba de que el Hospital del Guadalhorce acumulaba más de un año de retraso, pero se ponía como fecha límite el año 2009. Estamos pasada la mitad de 2010 y el hospital ni está ni se le espera.

Chaves se dejo ir en 2005 con 'el regalo' para la comarca. Un regalo que está tardando demasiado. El hospital de Cártama llegará cuando se haya quedado pequeño, cuando casi ni sea de interés para el ciudadano porque habrá aprendido a vivir desprovisto de los servicios mínimos en la comarca.

Aquí, lo peor, es que todos pagamos los mismos impuestos, los que tenemos un hospital al lado de casa y los que lo tienen a 50 kilómetros. No se trata, tampoco, de que haya un gran centro hospitalario en la puerta de cada casa, pero al menos que no se vendan motos ni nos vengan con monsergas de cobertura sanitaria ni regalos que después se diluyen en el tiempo. Lo que sea y lo que quieran, pero el hospital está cada vez más lejos pese a que las obras avancen. En esto de los retrasos, la Junta es una experta consumada.

Tanto 'carrilitobisi'

Aprendí a montar en bici no hace más de cinco años, sin embargo, he de reconocer que es el medio de transporte más saludable de todos los que he utilizado. Pero parece que Málaga quiere llegar tarde y mal a la moda de las 'bicicletitas'. Mientras Sevilla o Barcelona funcionan a golpe de pedal, Málaga sigue pisando el freno. No hace mucho el Ayuntamiento inició un plan de carriles bici que llevaba anunciando años y años. Por fin están empezando a pintar algunos y los metros ganados para las ruedas son cada vez más.
Pero pintar de rojo un trozo de acera no es crear un plan de movilidad sostenible, que así es como llama el Ayuntamiento a este plan para fomentar el uso de la bici. Lejos de la perorata políticamente correcta, lo que sale de la casona parece más un tímido movimiento para callar bocas. Los lumbreras municipales inventaron las ollas antes que el fuego, es decir, plantaron Málaga de centros de alquiler de bicicletas, pero no había por donde andar con ellas. Desaparecieron... Incluso la Universidad se ha comido con papas las bicis de alquiler, que ahora se oxidan a la luz del Lorenzo.
La puesta en marcha de este plan de pintar aceras deja al descubierto que la política del Ayuntamiento no es, precisamente, en pos del ciclista, ni mucho menos del viandante. Los 'carrilitobisi' invaden las aceras en lugar de ganar espacio a los coches, que son los verdaderos competidores. Lo único que han hecho ha sido levantar solería de las aceras, echar cemento y pintarlo de colorao. Si ni siquiera han tenido la decencia de arreglar los registros, cómo pensar que se les ocurra a los gestores poner una barrera física para que los peatones puedan ir tan tranquilos como los ciclistas. Es todo un sindiós.
Una vez más el político baja la cabeza y se centra en su agenda, tan alejada de la realidad que da la espalda al ciudadano, y lo que es más doloroso para él: a sus votantes. Tarde y mal, como se hacen las cosas en Málaga en tantas ocasiones. Da igual que sean de izquierdas o de derechas o de centro, la cosa es tapar bocas rápido, aunque sea a costa de malgastar dinero del ciudadano. Total, el dinero público no es de nadie...